Mi breve lucha contra la piratería

Hoy vengo con otra entrada de un suceso que viví hace años y respecto a que muchos compañeros/as, últimamente, opinan sobre él ya que lo están viviendo. He aquí mi experiencia y mi lucha, porque fue breve y lo admito, yo me rendí ante la piratería.

Todo empezó en el 2009. Por entonces había publicado Las criaturas de la noche, una novela que se vendió bastante bien y que alcanzó gran notoriedad respecto a mis otras publicaciones. He de decir, que con esta novela estaba muy ilusionada y que las cosas podían cambiar para mí si todo salía bien. La historia la publicó Nabla Editorial –empresa que ya ha dado el cierre- y era la primera vez que publicaba con una editorial mediana, era la primera vez que mis libros aparecían en estantes de grandes centros comerciales, en las mesas de novedades, a la vista de todos. Así pues estaba muy ilusionada y el libro se vendía muy rápido. Por entonces, ilusa de mí, pensaba que podría vivir de la escritura jajajaja ¡que inocente era! Pero bueno, eso ya pasó.

En el verano de ese mismo año me encontraba escribiendo la segunda parte de la trilogía que saldría publicado de cara a la campaña navideña de ese año. Y una tarde, hice de estas cosas que tanto hacemos los autores: ¡buscar qué opinaban los lectores sobre la novela!

Cuan sorprendida me quedé al ver que en una de las entradas aparecía la palabra DESCARGA y me puse a indagar. Me quedé sin palabras al ver que un blog tenía para descargar mi novela.

Era la primera vez que me pasaba. Y creedme, la sensación que viví… es difícil de explicar pues estaba llena de todo tipo de emociones: tristeza, pánico, indignación, impotencia, angustia…y sobre todo, pensaba que el fin de mi carrera como escritora estaba al llegar.

Como he dicho –ilusa de mí- pensaba que como las cosas estaban yendo tan bien, podría dedicarme a lo que tanto me gustaba. Ya no tendrá que hacer malabares con un par de trabajos, escribir, asistir a conferencias, charlas, presentaciones, ferias y además intentar llevar una pequeña vida social.

Informé a mi editor y no le dio mayor importancia. Según los datos que manejaba la editorial –la verdad no sé cuál es la estadística actualmente- decía que la publicidad en internet solo ayudaba en un 10% de la venta total de los libros, que no era gran cosa. Aun así, una persona del equipo de la editorial se puso a investigar y hacer las averiguaciones necesarias para eliminar de las páginas de descarga mi novela y otros libros más de la editorial.

La historia había circulado tan rápido en la blogosfera que me pidieron ayuda para encontrar enlaces donde se pudiera descargar. Aquí viví una experiencia… en fin, sin igual hasta el momento. En un foro de literatura, una chica, hacía pasar mi historia por suya e iba publicando cada día un poco de la trama diciendo que los personajes, el ambiente, etc, todo, era de ella. Creedme, esto me dolió más que mi novela se estuviera distribuyendo gratis.

La editorial logró que muchas páginas quitasen la novela de sus descargas, pero toda la ira la recibí yo. Recuerdo que muchos lectores –casi todas lectoras- me escribían a través de FB muy enfadadas e indignadas porque mi historia hubiera desaparecido de las páginas de descarga y creedme, algunos mensajes fueron muy desagradables.

Tampoco recibí mucha ayuda de la gente que me rodeaba en ese momento. Solo me decían una y otra vez que las cosas estaban muy mal económicamente y era normal que se piratease. Pero sabéis lo que también me dolía terriblemente, que en mi web tenía decenas de historias para descargar completamente gratuita y de todo tipo de géneros. Pero esa no querían leerlas, deseaban el libro.

Así pues, tras unos meses donde me convertí en la furia de muchos lectores, donde me despertaba angustiada para ver qué tipo de mensajes o e-mail me encontraría y tras ver que si mi libro desaparecía de una página ,al día siguiente la encontraba en cinco más, simplemente me rendí.

Ya que el tema me dolía bastante dejé de buscar si mi novela estaba en descarga o no, y si por casualidad, lo encontraba, lo dejaba pasar.

A día de hoy no he vuelto a buscar si alguna de mis otras novelas se encuentra pirateada y creedme que si lo están, no pienso hacer nada en absoluto. El desgaste emocional fue demasiado caro a pagar.

Sobre el tema de la piratería, se habla mucho al respecto. Muchos dicen que quienes bajan los libros realmente son lectores que no van a comprarlo y que a veces, mucha de esa gente que ha leído la edición electrónica, les ha gustado tanto que después lo adquieren en papel. Y que sobre todo la piratería es una gran fuente de publicidad.

Puede que sí, que tengan razón. Mi vida como escritora no terminó en 2009 como pensaba, he seguido publicando, aunque como ya he dicho en otra entrada anterior, no vivo de la literatura.

Así pues, esta fue mi experiencia contra este tema y mi pequeña lucha, porque yo si me rendí y llegué a la conclusión de que era una lucha que no se podía ganar y prefería dedicar el poco tiempo que tengo en escribir, que en buscar páginas donde mis obras se podían descargar.

Y bueno, cambiando de tema. En una semana cerraré el blog por mis deseadas vacaciones y estaré un mes completamente desaparecida. Puede que este año hasta ni me deje caer por las redes sociales, ya que me gustaría dejar terminada para septiembre la novela que estoy escribiendo actualmente.

Sin más, nos leemos en la siguiente entrada.

 

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