Así empieza: Almas perdidas

Ayer desvelaba el nombre de uno de los cuentos que escribí durante el verano que fue: Almas perdidas, el cual se iba a publicar en una antología, que por el momento se retrasa pero que la organización me ha dado permiso para subir a la página. Si la crisis permite que el proyecto siga adelante, este cuento saldrá publicado en papel.

Hoy os dejo el comienzo. Así empieza:

Almas perdidas
©Lucía G. Lavado

En algún punto de Alaska.

—Todo ha acabado para mí, Dani. En realidad acabaron conmigo hace tiempo.
—¿De qué estás hablando? Estás herido. ¡Deliras! Tenemos que salir de aquí.
La mujer giró sobre sí misma mirando a su alrededor varias veces sin encontrar a nadie. Estaban solos. ¿O quizá no? Olía el peligro. Lo intuía. Lo sentía en los huesos, en los cabellos de la nuca que se le erizaban. La oscuridad era profunda e intensa; tanto que no lograba ubicarse. Un rayo cortó la noche, iluminando durante unos segundos el lu-gar. Extrañas sombras se proyectaron en los alrededores, como signos de un mal presa-gio. Algo les acechaba y él seguía hablando, ajeno a lo que sucedía.
—Querías respuestas, Danielle. Respuestas a qué soy, qué hago. Y lo que soy, lo soy por ti… por ti. Soy…

Tal como dije ayer es una historia que contiene elementos mágicos como: hechiceros, magos, nigromantes, aunque todos ellos se mueven en un entorno urbano. Es decir, no es un cuento sobre vampiros.

Pronto, más.

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